jueves, 13 de noviembre de 2008

Missing

Sueño que voy en un barco en la parte de atrás. Después me caigo y soy arrastrado por la hélice pero un segundo antes de ser descuartizado me despierto, con una mezcla de miedo y frustración. Creo que me asusta dejar este mundo sin que nadie me recuerde, pero no conozco otra manera de vivir.

No podría estar con una persona a la que no respetara. Y respeto no le tengo a mucha gente que digamos. Yo no desprecio a la gente, solo siento una indiferencia que no puedo ocultar, y eso me llena de tristeza pues no puedo ser capaz de interesarme por nada.

Tengo una necesidad indescriptible de abrirme el pecho y dejarlo salir todo, que me consume cada vez más deprisa. Siento que si no la dejo salir explotaré y me volveré loco. De momento solo he encontrado una vía para dejarlo salir y es tecleando cada vez mas deprisa hasta que me duelan las falanges de los dedos.

Me encantaría ser como tú, poder disfrutar en cualquier situación con muchos tipos de personas diferentes y apreciando las singularidades, pero no es así. Podría estar callado durante horas enteras rodeado de gente, pues estoy seguro de que me encontraría completamente solo.

Si pudiera entender al menos porque tengo la incapacidad de sentir. Me asaltan los pensamientos que me describen las emociones que en teoria debo sentir, pero a cada sensación se aferra la idea de que realmente no siento lo que estoy diciendo.

Puedo decirte que te odio y que ojala no te hubiera conocido nunca sin emoción alguna y mantenerte la mirada fija para que te vayas a llorar. Quizás después me arrepentiría, pero solo por motivos que nada tienen que ver con tu sufrimiento, o el mío.

Me siento como si me hundiera cada dia mas en un profundo océano de una oscuridad infinita. Los monstruos mas terribles mas esperan con sus fauces abiertas esperando que me sumerja completamente, pero no quiero salir, hace mucho tiempo que me he perdido.

Recuerdo cuando mi desesperada madre intentaba que le mostrara que me pasaba. Yo abría una rendija pequeña y ella se echaba atrás y comenzaba a llorar. Después me animaba a que me suicidara (yo no he sido nunca partidario, creo que es de cobardes).

El problema es que cuando estas solo por dentro tiendes a buscar lo mismo fuera inconscientemente. Creas una barrera que mantenga las distancias y te das cuenta de eso cuando la gente que normalmente tendría trato afable contigo empieza a hacer lo mismo que tú. Y las relaciones se convierten en una pesada losa difícil de llevar, y a cada conversación o encuentro es mas difícil seguir con ella.

La adicción a la soledad no es algo que se elija. Sientes que te separas, que te alejas de todo y de todos, y una vez estés lo bastante lejos como para que no te puedan ver, entonces te encuentras en casa. Es tan confortable y te sientes tan a gusto que cada vez pasas mas tiempo allí, oyendo conversaciones a lo lejos, creciendo en otra dirección.

12 comentarios:

La Menda. dijo...

"No podría estar con una persona a la que no respetara"
Ahí le has dado.

Logan y Lory dijo...

Tu reflexión sobre el apego a la soledad nos hace pensar que la vida nos va haciendo selectivos y por ello vamos condicionando nuestras relaciones, cada vez mas exigentes.

Como bien apuntas, sin respeto no puede haber relación, ni convivencia, ni complicidad.

Somos un sinfín de contradiciones.

conxa dijo...

Me ha impresionado todo el texto en general, pero como a la menda, esa frase me ha tocado un poquito mas, pero sin duda la que mas ha llamado mi atencion, hablando sobre la madre:
"Después me animaba a que me suicidara "
Por un lado esta la necesidad de dejar salir lo que hay dentro, por otro estas a gusto en la soledad...

complejo,muy complejo

Mamen dijo...

Todo eso se llama de una forma: "MIEDO".

Un beso V Man.

lua dijo...

bueno, escogemos nosotros mismos nuestra forma de vida y nuestra manera de vivirla; besos.

Bitter dijo...

"La adicción a la soledad no es algo que se elija.", esa frase me ha quedado dando vueltas, además no es dificil caer en ese círculo vicioso, lo único que hay que hacer es irse para dentro y no pescar a los que te rodean, esta sociedad tan impersonal en que vivimos pareciera que potencia estas actitudes.
gran texto
un abrazo

panterablanca dijo...

En el fondo todos estamos solos, y es bueno acostumbrarse a ello, aunque sin exagerar. Todos los extremos hacen daño.
Muy buen texto.
Besos felinos.

Laura dijo...

El hecho de escribirlo, de verbalizarlo, ya te hace salir un poco de tu concha.
Escribir es muy bueno. Al fin y al cabo, aquí en el blog resulta que no estás tan solo como presumes.
Sigue escribiendo pues, ya te he dicho otras veces que lo haces bien. Así que sigue.
Pero intenta emocionarte incluso con tu sufrimiento.

huellas compartidas dijo...

La soledad, tan temida y tan amada por muchas almas... al principio solía huirle de todas las formas posibles... me parecía un fantasma horrible que venía en buscar mí, para arrojarme junto a ella en las tinieblas... con el tiempo, aprendí a entenderla, a compartir tiempo con ella, a disfrutarla... millones de veces me he sentido en el medio de muchísima gente a la que aprecio y quiero, pero que no sentía que estaban en mi misma sintonía... y llegué al punto máximo de disfrutar tanto estar solo con ella, que me pareció que no necesitaba nada más...
Hasta que un día, sin saber como ni cuando, desperté rodeada de almas que forman parte de mi mundo... y la falta de una solita de ellas, haría una gran diferencia en mí...

Creo que muchos como vos, como yo, caminamos estos senderos en busca de almas que nos acompañen durante este largo trayecto... y a veces no podemos entender como es que seguimos solos, después de horas y horas de caminata... y ahí es el punto en el cual, te das cuenta de que quizás no te dejaste ser ayudado, escuchado o simplemente acompañado... es sólo cuestión de seguir caminando y dejarse fluir... dejarse sentir... respirar profundo, disfrutar el paisaje y las sensaciones que nos inunden en ese momento...

Nadie está solo en este mundo...

Espero que estes bien... disculpá la extensión...
Saludos y gracias por pasar

Sonita dijo...

muchas personas disfrutan de la soledad... se puede entender.
sin embargo, aunque amo eses momentos de pura soledad, de simplemente estar a solas conmigo misma, me es necesario regresar a los intercambios sociales para volver a alimentarme..
muy bello escrito, muy bien expresado en todos casos.
un dulce saludo.

Noche dijo...

Yo creo que si sientes...sientes precisamente eso: "soledad"..y como bien haz dicho volverse adicto a la soledad no es algo que se elija.

Aunque no sea muy buena expresando en este momento lo que pienso acerca de lo que acabo de leer, si debo decirte que en algunos fragmentos me he sentido identificada...puesto que de alguna manera, conpartimos la misma adicción.

Eso que tu llamas incapacidad de sentir, yo le he llamado para mis adentros "bloqueos" y es cierto, realmente no se siente abolutamente nada..afortunadamente solo son lapsus de tiempo que van y vienen conforme sea el nivel de depresión en el que me encuentre.

Si de algo te sirve este blog, es de desahogo, así que te aliento a que continues haciendolo..

Para mi el mio se convierte en mi terapia de rescate.

Un abrazo bien "sentido" que te llegue al alma

Corven Icenail dijo...

Creo que era el momento justo de leer una reflexión así. Al final yo he terminado por comprender que quizá la soledad es una parte inherente a cada persona. La dife4rencia que hace que no nos volvamos uno con nadie más. Es necesaria, no importa lo dloroso que sea o cuanto miedo sintamos ante ella